Daniel Noboa se reelige como presidente de Ecuador

El escenario hacia la Segunda Vuelta

Ecuador se encaminaba a la Segunda Vuelta tras unos resultados muy ajustados el pasado mes de febrero entre el Presidente saliente, Daniel Noboa (44,17%) y la principal candidata de la oposición, Luisa González (44%).

En ese contexto, la campaña de Luisa presentaba un reto estratégico de carácter estructural. En todas y cada una de las últimas elecciones presidenciales en el Ecuador, el comportamiento electoral siempre fue el mismo cuando la disyuntiva se presentaba entre un candidato abanderado del correísmo y cualquier tercero: victoria sin paliativos para el anticorreismo. Y, aunque la campaña de Luisa buscó desasociar la sombra de Correa sobre Luisa, lo cierto es que esa “variable” continúa siendo un driver en cada nueva elección en el país de la “mitad del mundo”.

En cuanto a las posibilidades de crecimiento, encontramos que, pese al apoyo de Leonidas Iza (5,25) hacia la candidatura de Luisa, lo cierto es que el voto indigenista está muy dividido. A su vez, Andrea González (2,69%, cuarta en la última elección, declaró públicamente que impulsaría el voto blanco o nulo.

Con todo ello, se perfilaba un escenario altamente incierto, donde iba a ser fundamental comprender qué pasaría con los votos de los 11 candidatos residuales que no pasaron la barrera del 0,70%, los cuales suman un total de 7 puntos. Por tanto, más votos que Leonidas Iza, tres veces más que los votos de Andrea González y más votos, también, que el voto nulo (6,8) y blanco (2,16).

Otro factor clave resultaría las campañas de movilización y desmovilización, en tanto que el ausentismo sumó un 17,97% en Primera Vuelta. Así pues, parte de la victoria también vendría determinada por la capacidad para movilizar la mayor parte del voto blanco (indeciso) y el nulo (rechazo) en todas y cada una de las provincias ecuatorianas.

Un resultado histórico

Con una diferencia superior a los 11 puntos porcentuales sobre su contendora Luisa González, Daniel Noboa se posiciona como uno de los presidentes electos con mayor ventaja desde el retorno a la democracia en 1979.

Con el 97% de actas escrutadas, Noboa acumula un 55,65% de votos válidos, frente al 44,35% de González. Esta diferencia no solo refleja un mandato claro por parte del electorado, sino que rompe con la tendencia de contiendas ajustadas que caracterizaron todas y cada una de las elecciones posteriores al Presidente Correa, todas ganadas con márgenes de victoria inferiores a los cinco puntos.

En perspectiva histórica, esta es la cuarta elección con mayor diferencia en segunda vuelta desde 1979. Solo han sido superadas por el triunfo de Jaime Roldós en 1979 (casi 37 puntos), el de Sixto Durán Ballén en 1993 (14,64 puntos), y Rafael Correa en 2006 (13,34 puntos). Curiosamente, este último derrotó al padre del actual Presidente, Álvaro Noboa. (Primicias, 2025)

El crecimiento estable que consolidó a Noboa

El crecimiento de Noboa entre la primera y la segunda vuelta fue sustancial. En febrero, alcanzó 4,52 millones de votos, y en abril, ya suma más de 5,49 millones, es decir, al menos 800 mil votos adicionales. En contraste, Luisa González no solo no creció, sino que retrocedió: pasó de 4,51 millones de votos a 4,34 millones, según los datos preliminares, frente a los cuales la candidata de la Revolución Ciudadana ya ha dicho que no reconoce y denunciará.

En todo caso, esta evolución evidencia una campaña de segunda vuelta efectiva por parte de Noboa, que logró capitalizar el voto indeciso, atraer nuevas alianzas y consolidar su imagen presidencial. Además, el respaldo territorial del candidato se expandió significativamente: ganó en 19 de las 24 provincias, revirtiendo resultados en Guayas, El Oro, Imbabura, Santo Domingo y Orellana.

Particularmente notable fue su avance en Cotopaxi, donde creció un 25%. Incluso en zonas donde el correísmo mantenía acuerdos, como con Pachakutik en dicha provincia, Noboa habría logrado captar un porcentaje importante del voto indígena. Hasta el punto que en seis provincias —cuatro de la Amazonía y dos de la Sierra Centro— superó el 70% del respaldo electoral.

Un revés histórico para el correísmo

El anticorreismo continúa siendo un factor explicativo clave del comportamiento electoral ecuatoriano, tal y como expusimos en nuestro último diagnóstico del escenario electoral iberoamericano. Además del resultado presidencial, estas elecciones marcan la tercera derrota consecutiva del correísmo en elecciones presidenciales y la segunda contra Daniel Noboa. Pero más aún, la Revolución Ciudadana no logró imponerse como la primera fuerza en la Asamblea Nacional, una situación que no se registraba desde 2009.

Las provincias donde el correísmo logró mantener el liderazgo fueron pocas: Manabí, Esmeraldas, Santa Elena, Los Ríos y Sucumbíos. Aun así, la ventaja fue menor a la esperada, especialmente en territorios considerados bastiones históricos como Manabí.

A esto debemos sumar, la pérdida del control del Congreso por parte de la Revolución Ciudadana, donde la Revolución Ciudadana (RC) que cuenta con 67 escaños, Acción Democrática Nacional (ADN) con 66, Pachakutik con 9 y Partido Social Cristiano (PSC) con 5.

Los retos inmediatos de Noboa

Luisa González ya ha confirmado que no reconoce los resultados oficiales y ha anunciado que solicitará un recuento.

Daniel Noboa inicia así su segundo mandato con un fuerte respaldo popular, aunque los desafíos económicos, sociales y políticos que enfrentará no serán menores. La nueva correlación de fuerzas en la Asamblea y la necesidad de mantener una base de apoyo sólida serán claves no sólo para el inicio de este próximo mandato, sino para conseguir la mayor estabilidad posible para todos y cada uno de los próximos cuatro años.